El grupo construye una escena congelada ambientada en un lugar propuesto por el formador (por ejemplo: la playa, un mercado, una estación espacial…). Cada participante se incorpora de uno en uno al espacio escénico, añadiendo un personaje, animal u objeto que enriquezca visual y narrativamente la imagen grupal.
Una vez todos están integrados y la imagen estática está formada, el formador da la señal de “play” y, en pequeños intervalos de tiempo, permite que la escena cobre vida progresivamente. Los participantes deben desarrollar la situación de forma orgánica, sin pactos previos ni diálogos forzados, observando cómo la narrativa evoluciona colectivamente a partir de las relaciones y acciones espontáneas.
Una vez todos están integrados y la imagen estática está formada, el formador da la señal de “play” y, en pequeños intervalos de tiempo, permite que la escena cobre vida progresivamente. Los participantes deben desarrollar la situación de forma orgánica, sin pactos previos ni diálogos forzados, observando cómo la narrativa evoluciona colectivamente a partir de las relaciones y acciones espontáneas.